EXPRESION CORPORAL EN LA ALABANZA
El Pastor Mario Bertolini analiza el nuevo mover del EspĂritu Santo en la alabanza de su Pueblo
Y este aire de renovaciĂłn ha traĂdo tambiĂ©n la llave para entrar en la presencia de Dios: La adoraciĂłn y alabanza, que nos permite entrar a la presencia de Dios, a su mismo trono.
Los seres humanos somos una maquina maravillosa, un conjunto formado por un esqueleto de huesos, mĂşsculos, y Ăłrganos que pese a su carácter transitorio son, precisamente, el vehĂculo que Dios a utilizando para que cada ser humano lo lleve a Él, le tribute adoraciĂłn y alabanza. Esta es una descripciĂłn de nuestro organismo, para los fines que deseo exponerle ahora.
Quizá se pueda pensar que el cuerpo fĂsico no participa de la adoraciĂłn de Dios; que es nuestro CorazĂłn, nuestra mente y sentimientos lo que alaban a Dios, En parte esto tiene sentido comĂşn, pero yo le quiero decir algo: Nuestro cuerpo fĂsico es el vehĂculo de expresiĂłn de nuestras emociones y de los deseos de nuestra alma. Y de la influencia benĂ©fica o malĂ©fica que podamos tener, segĂşn el estado de pureza de nuestra alabanza, el cuerpo fĂsico va a reaccionar con distintos movimientos que acompañaran esta alabanza, transmitiendo un mensaje agradable para quien está recibiendo esta adoraciĂłn y alabanza.
LA EXPRESION DE NUESTRO CUERPO
(Expresando nuestras emociones)
Ahora usted pensará “¿Por que el cuerpo fĂsico debe involucrarse en la alabanza y además expresarlo?” Porque nuestro cuerpo tiene sensores que son activados por los sentimientos y emociones de nuestra alma, y que a su vez le dan el cauce a la alabanza o son los mismos sensores los que a veces impiden que demos esa alabanza. Pero aunque tratemos de impedirlo, el cuerpo fĂsico siempre involucra en la alabanza, asĂ como responde de una manera determinada a expresiones que vienen del alma y del espĂritu humano, Cuando usted recibe una buena noticia, no se queda impávido; si está sentado, se levanta; y quizá hasta de un salto en el aire, Porque cuando recibimos una alegrĂa intensa, el gozo produce una reacciĂłn exterior.
En la Biblia encontramos en el capĂtulo 3 de Hechos de los ApĂłstoles, a Pedro y Juan yendo al Templo. En la puerta llamada la Hermosa, habla un inválido pidiendo limosna, Este le pidiĂł dinero a los apĂłstoles, y Pedro le dijo: "No tengo plata ni oro, pero lo tengo te doy, en el nombre de JesĂşs de Nazaret levántate y anda". Y allĂ mismo dice la Palabra de Dios que se afirmo sobre sus pies inutilizados y comenzĂł a moverse, Y saltando, se puso en pie y anduvo y entro con ellos en el Templo, y todo el mundo lo vio entrar y alabar a Dios, Este era el inválido que se sentaba a pedir limosna, Y no solo saltaba porque lo podĂa hacer; fue tambiĂ©n una manifestaciĂłn de Alabanza por haber sido sanado.
En el libro de MalaquĂas, en el Antiguo Testamento (Cap.4, Vers.2) dice: "Mas a todos los que temĂ©is mi nombre, nacerá el sol de justicia y en sus alas traerá salvaciĂłn. Y saldrĂ©is y saltareis como becerros de la manada" La danza que participa de la alabanza a Dios es un sinĂłnimo de este pasaje. SĂmbolo de expresiĂłn de alegrĂa porque es la respuesta del cuerpo fĂsico y la alegrĂa de un hecho que ha sido causado desde el alma.
En innumerables textos bĂblicos como Salmo 30:11, 149:3, 150:4, 84:2, JeremĂas 31:13, Éxodo 15:20, se destaca que el cuerpo fĂsico se involucra en la danza, a travĂ©s de esa alegrĂa recibida, que es sencillamente un acto que se exterioriza como un testimonio a quien lo observaba.
Además de hablar de la danza, quiero tocar el tema de levantar las manos; porque esta acciĂłn tiene tambiĂ©n un significado espiritual y está respaldada bĂblicamente. Mi propĂłsito no es que usted pueda sufrir un desorden que participe de la expresiĂłn corporal de la alabanza a Dios si en su iglesia no lo hacen; simplemente estoy tratando de que usted sepa cuál es el sentir profundo del EspĂritu Santo en nuestros dĂas.
ALZANDO LAS MANOS
La Palabra de Dios dice respecto a las manos en la alabanza: Salmo 63:4; 119:48; 134:2; 141:2, y muchos otros que hablan de levantar las manos como una acciĂłn de alabanza a Dios. El alzar las manos en la alabanza significa una rendiciĂłn incondicional a quien es dirigida; hay un aspecto simbĂłlico de alguien que se rinde. Generalmente, en un campo de batalla, el sĂmbolo más claro de rendiciĂłn es alzar las manos. Eso es lo que Dios está buscando: que expresemos con nuestros brazos y manos levantadas, nuestra adiciĂłn a Él.
BATIENDO PALMAS
Pero tambiĂ©n usamos nuestras manos como un instrumento cuando batimos las palmas, Este modo de alabar era usando por los grupos cristianos pentecostales, pero hoy se ha generalizado en la Iglesia Cristiana, y creo que es el sentir del EspĂritu Santo que estemos batiendo palmas como instrumento de justicia. Algunos versĂculos bĂblicos al respecto son: Salmo 47:1; 98:9; IsaĂas 50:12, que asocian el aplauso con la alegrĂa, con el gozo de la alabanza a Dios. Hay algunos cristianos a los que gusta levantarse en el tiempo de la alabanza, otros permanecen sentados; pero creo que la Biblia avala esta conducta de ponerse de pie, porque el cuerpo erguido puede ofrecer alabanza por un mandato interior del alma. Y cuando estamos por espacio de una hora o dos alabando de pie, Dios hace que no nos cansemos. Realmente, cuando estamos expresando lo interior de nuestra alma, lo profundo de nuestro espĂritu a Dios, usamos el cuerpo ya sea danzando, saltando y levantando las manos, jamás sentimos cansancio fĂsico.
DE RODILLAS
Ahora quiero también referirme a la adoración cuando nos inclinamos a Dios, cuando nos arrodillamos delante de Él. Dentro de las variaciones en la posición del cuerpo durante la adoración, entra el arrodillarse o postrarse ante la presencia de Dios.
Pasajes como Filipenses 2:10-11; Salmo 95:6; Efesios 3: se refiere a reconocer la grandeza y el señorĂo de Cristo sobre todo aquello que involucre nuestro ser.
Nuestro cuerpo es el intĂ©rprete de nuestra vida devocional. El EspĂritu Santo es vida, y cuando su unciĂłn toca a alguien y el peso de su gloria viene sobre una persona, esta se desploma; porque el cuerpo fĂsico no puede tolerar la gloria de Dios.
Damos libertad a nuestro cuerpo para alabar a Dios en toda su plenitud. Cuando el cuerpo se expresa a travĂ©s, de la alabanza y la adoraciĂłn, estamos recibiendo estĂmulos de los elementos que componen nuestra alma. Porque el cuerpo es el instrumento del cual se vale el alma para expresar ese deseo.
TOMADO DE: “AVIVAMIENTO” PERIĂ“DICO CRISTIANO DEL ECUADOR NO DENOMINACIONAL
AÑO 1 #4 MARZO/ABRIL 1995
QUE EL SEÑOR NOS CONTINÚE BENDICIENDO
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