- Nos muestra a un Dios que llama al hombre, que lo busca.
Esto es lo que se conoce como Teología de la Misión. La historia de la humanidad nos presenta al ser humano buscando a Dios o a sus dioses.
Pero el verdadero Dios no espera que lo busquen, toma la iniciativa y comienza a buscar al hombre.
Antes de que tú y yo le buscáramos, Él nos estaba buscando antes.
1Jn 4:19 Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.
Y aquí surge la primera pregunta ¿Por qué Dios tiene la necesidad de buscar al hombre, la mujer?
¿Cuál es la razón por la que alguien debería buscar a otra persona?
- Quizás se perdió ¿has buscado alguna vez algo que perdiste?
- Quizás el motivo de buscar algo es porque fue sustraído, robado, raptado.
- O podría ser porque la persona que buscamos se ha escondido.
Lo primero que vemos es que Dios está llamando al hombre, lo está buscando. Y esta no es una escena normal ya que el hombre y la mujer fueron creados para tener comunión con Dios, una comunión íntima donde no hay secretos, no hay nada oculto. Pero cuando Dios se pasea por el Huerto, desciende, ve que el hombre no está donde normalmente estaría. Algo ha ocurrido.
Dios te creó con un propósito, con un diseño original, con talentos, dones, capacidades únicas, pero por alguna razón…
- Dios te está llamando, está pronunciando tu nombre. Si, el Dios que te creó, el que te llamó, el que te dio vida. El Dios que hizo el cielo y la tierra, te está buscando.
Son muchas las razones por las que Dios podría estar llamando a Adán.
- Podría ser porque tiene algo importante que decirle
- Podría ser que Dios lo llamara porque sencillamente desea tener comunión con él.
- Pero la razón por la que Dios está llamando a Adán es porque Adán no está en el lugar donde debería estar. Algo ha ocurrido en la escena de la vida de Adán y Eva que provoca que Dios los llame, los busque.
Génesis 3:9 Mas Jehová Dios llamó al hombre,
Esta llamada de Dios, esta búsqueda, viene de la palabra hebrea Cará: y es una raíz primaria que ofrece la idea de acosar a una persona que encuentra. Es cuando alguien te llama por nombre.
Para que nos hagamos una idea: ¿Alguna vez has estado fuera de casa incomunicado sin que nadie supiera dónde estás? Tus padres te estaban buscando desesperadamente sin saber si estás bien o te ocurrió algo y cuando al fin te encuentran o regresas, tus padres están alterados, preocupados, y entre preocupación y molestia te están alzando la voz diciéndote ¿Dónde estabas?
Yo no sé dónde estás, como te encuentras pero Dios me dijo que te dijera “que te está buscando”, “te está llamando”, y la razón por la que te llama es porque no estás donde deberías estar.
Has pensado incluso que en tu estado, en tu situación presente en la que te encuentras, sea espiritualmente, emocionalmente, “Dios ha dejado de interesarse en mi”. Has pensado que “Dios ya no está buscándome.”
Pero no es así, Dios te está buscando, te está llamando y desea encontrarte en el mismo lugar donde te llamó, donde te puso, donde tenías comunión con Él, donde solíais encontraros. Él te está llamando por tu nombre. Dios te está preguntando en este día “¿Dónde estás tú?”
Menciona unos nombres… ¿Dónde estás tú? ¿Y qué ha sucedido para que estés ahí? ¿Qué hizo que estuvieras donde estás ahora mismo?En tu relación con Dios ¿Dónde estás? En tu relación familiar ¿Dónde estás tú?
Algo ha sucedido para que Dios en esta mañana te esté preguntado ¿Hijo, hija, donde estás tú?
Emocionalmente ¿Dónde estás tú? En tu llamado ¿Dónde estás tú? En tu lectura de la Palabra ¿Dónde estás tú?
¿Cuál debe ser la razón por la que Dios te está preguntando esto?
II. EL HOMBRE ESTÁ ESCONDIDO
Génesis 3:9 Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí.
Déjame hablarte de Adán primeramente, luego vamos a tratar nuestra situación…
Ante la búsqueda de un Dios amoroso, preocupado del cual no podemos ocultarnos, Adán le responde a Dios: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí.
Aquí vemos tres razones por las que Adán se esconde:
A. Se esconde porque escuchó la voz de Dios
B. Se esconde porque tuvo miedo
C.Se esconde porque estaba desnudo
A. SE ESCONDE PORQUE ESCUCHÓ LA VOZ DE DIOS
Adán escuchó la voz de Dios: Oí tu voz en el huerto… Está usando una palabra hebrea shemá: que significa oír inteligentemente con la implicación de prestar atención y obedecer.
Así que Adán no estaba allí, en su situación por no haber oído la voz de Dios, sino que fue precisamente eso, el oír la voz de Dios lo que le llevó a esconderse.
Adán oía a Dios, oía a Dios de una manera inteligente, con la certeza de que era Dios quien hablaba.
- La NVI lo traduce “Escuché que andabas por el jardín…”
- La Biblia Castilian 2003 lo traduce como “Oí el ruido de tus pasos por el jardín…”
- La Biblia Textual de 2010 lo traduce como “He oído tu sonido en el huerto…”
El problema de Adán no era que no oyera la voz de Dios. Adán sabía cuándo Dios se movía, como se movía. Adán podía oír el sonido de Dios porque estaba acostumbrado a hacerlo.
Ahora volvamos a nosotros una vez más…
Yo no sé dónde estás, como te encuentras pero Dios me dijo que te dijera “que te está buscando”, “te está llamando”, y la razón por la que te llama es porque no estás donde deberías estar.
Él te está llamando por tu nombre. Dios te está preguntando en este día “¿Dónde estás tú?”
Y la razón por la que estás ahí, no es por no escuchar la voz de Dios. No es porque hace tiempo que no le escuchas, no es porque no sepas reconocer su voz.
En ocasiones la frustración, la ansiedad o la desesperación puede venir a nuestra vida cuando parece que no escuchamos su voz. Sí, es cierto, a veces Dios calla, a veces enmudece.
- Habacuc 1:13 el profeta se quejaba porque Dios parecía callar.
- Job sintió por un tiempo que Dios había enmudecido.
- Moisés tuvo que esperar 40 años para escuchar la voz de Dios en medio de la Zarza ardiente.
- José tuvo que esperar 13 años hasta oír la voz de Dios dentro de él haciéndole ver cuáles eras sus planes.
- Durante 430 años el pueblo de Israel experimentó el silencio de Dios en Egipto y después del ministerio del profeta Malaquías, Dios guardó silencio por 400 años hasta aparecerse a Zacarías, padre de Juan el Bautista.
Si, en ocasiones Dios parece enmudecer, pero no fue esta la situación que llevó a Adán a esconderse, ni tampoco es lo que te ha llevado a ti a estar donde estás. ¿Dónde estás tú…Adán, nombre?
Oí tu voz… y me escondí. Escuché que andabas, oí el ruido de tus pasos, oí tu sonido.
Precisamente porque sabes que Dios te está hablando estás ahí. Precisamente porque sabes reconocer la voz de Dios es que te escondiste. Escuchaste como Dios se movía en tu dirección, como pronunciaba tu nombre y eso te llevó a esconderte.
¿Acaso podemos escondernos de Dios? Sal 139:7 ¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?
Claro que no podemos escondernos de Dios, pero lo intentamos abandonando ese lugar donde solíamos encontrarnos con Él.
Abandonamos el altar personal y rehuimos acercarnos al altar congregacional cuando somos llamados en la Iglesia por medio de la predicación.
Abandonamos nuestra lectura bíblica devocional y aún el compañerismo con aquellos a los cuales Dios podría usar para hablarnos.
Sí, es precisamente eso lo que te mantiene lejos de Él, que sabes reconocer su voz, que quizás la estás oyendo, pero no te gusta lo que te está diciendo. Sabes lo que Dios te va a pedir, sabes lo que Dios ya te dijo, y te va a decir.
Pero Dios es un Dios que busca al hombre. Dios está llamando una vez más, está mencionando tu nombre, está preguntándote “Nombre… ¿Dónde estás tú?” ¿Por qué tratas de esconderte de mí? ¿Qué te lleva a tomar esa actitud? ¿Qué ha hecho que abandones el lugar donde solemos encontrarnos?
Esta fue la primera razón que Adán dio a Dios por que estaba escondido, pero había dos razones más:
B. TUVE MIEDO
Génesis 3:9 Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí.
¿Cómo es posible que alguien acostumbrado a relacionarse con Dios tenga miedo de su voz? ¿Cómo es posible que alguien que disfrutaba de su relación con Dios ahora se esconda de Él con miedo?
Yaré: raíz primaria; temer; moralmente reverenciar.
No está hablando de un miedo espantoso, terrorífico sino más bien de un miedo reverencial, un temor de Dios mal enfocado.El temor de Dios debería apartarnos del pecado, pero sin darnos cuentas ese mismo temor, esa misma reverencia nos ha llevado a apartarnos de Dios en lugar del mal. ¿Por qué ocurre esto?
Ocurre por nuestro miedo a fallarle, por miedo a desilusionar a Dios, por miedo a no estar a la altura. Hay un temor reverencial en nosotros, un temor que nos lleva a respetarle, que nos hace saber lo que está bien y mal, pero el saber que no hemos hecho las cosas bien, nos ha llevado a escondernos de Él.
Muchas personas abandonan el altar de la Iglesia a pesar de que saben que es Dios quien les está llamando, porque tienen miedo a fallarle una vez más.Muchos dejaron casi de orar o tener comunión con Dios porque tuvieron miedo, temor a no estar a la altura de lo que Dios espera de nosotros.
Yo no he perdido mi miedo a fallar a Dios, ni mi reverencia a Él y sé que cuando peco, cuando le desobedezco entristezco su corazón y mi primera reacción natural y pecaminosa es esconderme, huir, abandonar mi lugar de encuentro con Él, pero es cuando me doy cuenta como Pedro de que ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Juan 6:68
Prefiero fallar mil veces antes que dejar de intentarlo, quiero ser hallado como el buen siervo y fiel que cuando su Señor venga, le halle haciendo así. Mateo 24:46
Mi propósito no es agradar a la Iglesia, ni mi esposa, ni a mis hijos, ni a mi familia. Si así fuera, muchas veces habría abandonado ante las adversidades, pero lo que realmente me mantiene intentándolo una y otra vez más es mi deseo de agradar a Dios.
“Donde estás tú…. Tuve miedo…. Y me escondí”. Escucha las palabras de Jesús a Jairo: No tengas miedo; cree nada más. Marcos 5:36
Tenemos que aprender a abandonar, no el lugar de nuestro encuentro con Dios, sino nuestra suficiencia, y dejar que sea el Espíritu Santo quien nos de la victoria, quien nos guie, quien trabaje en nosotros.
¡¡Señor, he pecado, lo reconozco, he sido débil, desobediente, sé que habrá consecuencias, pero no quiero esconderme de ti!!
C. ESTABA DESNUDO
Génesis 3:9 Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí. Dios busca a Adán, lo llama por su nombre. Adán reconoce la voz de Dios, sabe que es Dios quien lo llama, pero se esconde de la voz de Dios porque ha pecado, ha desobedecido esa voz y ahora tiene miedo… la tercera razón por la que se esconde es porque estaba desnudo.
Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí.
Eiróm: desnudez, estar descubierto, estar desarropado.
Adán estaba desnudo ante Dios, pero no fue su desnudez física la que provoco que se escondiera. ¿Acaso Dios no le ve a usted cuando está desnudo, cuando se baña o se cambia de ropa? Y no siente vergüenza. Fíjese en la pregunta de Dios: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo?
¿Qué es lo que realmente Dios le está preguntando? En realidad ¿Cree que Dios no sabía la respuesta? Lo que realmente Dios le estaba queriendo decir a Adán es: ¿Qué hizo que te vieras desnudo? ¿Qué ha ocurrido para que de pronto comenzaras a verte desprotegido, desnudo, desprovisto, desconectado, sin cobertura?
Lo que realmente sintió Adán, fue que había perdido algo que antes lo cubría y no era la ropa. Sintió que perdió la cobertura espiritual, sintió que perdió la conexión con Dios. Algo se había roto, algo había sido dañado.
Ahora, Adán y Eva vestían otro tipo de vestiduras que les hicieron esconderse de la Voz de Dios y temer:
- La culpabilidad: Muchos están escondiéndose de la voz de Dios porque se ven desnudos ante Él debido a la culpabilidad sea por tener una autoestima baja, por ser muy perfeccionistas, por la falta de confianza en Él. O sencillamente porque estás desobedeciendo su Voz. Sabes lo que Dios te está pidiendo, sabes lo que Dios espera de ti y tu desobediencia ha puesto sobre ti un vestido de culpabilidad.
Este sentimiento en general va acompañado de emociones como la tristeza, la angustia, la frustración, la impotencia, el remordimiento.
- La vergüenza: Comenzaron a ver que eran defectuosos, carentes, incompletos e indignos. Comenzaron a sentir cobardía, miedo. De ahí el silencio, el ocultamiento ya que la vergüenza odia la expresión, la exposición, la confesión y el coraje de la verdad.
- La persona que siente vergüenza no sólo se esconde de Dios, sino que trata de esconderse de los demás por miedo a que descubran esa imagen que él mismo se ha creado de sí mismo.
- Pero además la vergüenza te lleva a esconderte de ti mismo y es ahí donde vienen los desequilibrios, los extremos.
Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí.
¡¡NO PODEMOS JUGAR AL ESCONDITE CON DIOS!!
III. DIOS ENCUENTRA EL HOMBRE
Aunque nuestra tendencia natural sea escondernos de Dios, huir de su Voz, de su Presencia. Abandonar el lugar donde solemos encontrarnos con Dios, ¿Acaso Dios no nos encontrará?
Salmo 139:1-12 (NTV) Oh SEÑOR, has examinado mi corazón y sabes todo acerca de mí. 2 Sabes cuándo me siento y cuándo me levanto; conoces mis pensamientos aun cuando me encuentro lejos.3 Me ves cuando viajo y cuando descanso en casa. Sabes todo lo que hago. 4 Sabes lo que voy a decir incluso antes de que lo diga, SEÑOR. 5 Vas delante y detrás de mí. Pones tu mano de bendición sobre mi cabeza. 6 Semejante conocimiento es demasiado maravilloso para mí, ¡es tan elevado que no puedo entenderlo! 7 ¡Jamás podría escaparme de tu Espíritu! ¡Jamás podría huir de tu presencia! 8 Si subo al cielo, allí estás tú; si desciendo a la tumba, allí estás tú. 9 Si cabalgo sobre las alas de la mañana, si habito junto a los océanos más lejanos, 10 aun allí me guiará tu mano y me sostendrá tu fuerza. 11 Podría pedirle a la oscuridad que me ocultara, y a la luz que me rodea, que se convierta en noche; 12 pero ni siquiera en la oscuridad puedo esconderme de ti. Para ti, la noche es tan brillante como el día. La oscuridad y la luz son lo mismo para ti.
Fíjese en las preguntas de Dios a Adán:
- V.9) ¿Dónde estás tú?
- V.11) ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses?
Dios ya sabía las respuestas, Dios sabía dónde estaba Adán, sabía que lo había llevado a esa situación de culpabilidad, de vergüenza, de temor que le hacía huir de Dios y su voz.
¡¡NO PODEMOS JUGAR AL ESCONDITE CON DIOS!!
Dios sabe dónde encontrarnos y siempre lo hace. Pero nos va a hacer preguntas para que nos encontremos a nosotros mismos, para que reflexionemos dónde estamos, qué nos hizo estar ahí y qué debemos hacer para solucionarlo.
No importa lo lejos que huyas de Dios, Él acabará encontrándote porque Él es, el Dios que busca al hombre, y lo encuentra, la pregunta es ¿Cómo te va a encontrar Dios? ¿En qué estado te hallará?
No puedes tratar de huir permanentemente porque un día, se acabará el tiempo, se acabarán los lugares donde esconderte. Se acabarán las excusas, los razonamientos y tendrás que presentarte delante de Él, pero en esta ocasión, para rendirle cuentas.
Ten por cierto que Dios te hallará, de hecho, Él ya sabe dónde estás y en qué situación te encuentras. Sabe qué te hace huir. ¿Cómo quieres que te encuentre Dios? ¿En qué estado deseas ser hallado por Él?
Lucas 12:43 Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así.
CONCLUSIÓN
Génesis 3:9 Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí.
Deja de huir, deja de esconderte de su voz, dejate encontrar por Él, aun cuando quizás es tu desobediencia, tu desnudez, tu vergüenza o culpabilidad lo que te hizo esconderte.
Salmo 30:5 Pues su ira dura sólo un instante, ¡pero su favor perdura toda una vida! El llanto podrá durar toda la noche, pero con la mañana llega la alegría
Con amor y misericordia Dios buscó a Sus criaturas que habían caído, con la pregunta: «¿Dónde estás tú?». Esta pregunta comprueba dos cosas: que el hombre estaba perdido y que Dios había venido a buscarlo. Era prueba del pecado del hombre y de la gracia de Dios.
William McDonald
Oseas 11:1-4 «Desde que Israel era niño, yo lo amé; de Egipto llamé a mi hijo. 2 Pero cuanto más lo llamaba, más se alejaba de mí. Ofrecía sacrificios a sus falsos dioses y quemaba incienso a las imágenes. 3 Yo fui quien enseñó a caminar a Efraín; yo fui quien lo tomó de la mano. Pero él no quiso reconocer que era yo quien lo sanaba. 4 Lo atraje con cuerdas de ternura, lo atraje con lazos de amor. Le quité de la cerviz el yugo, y con ternura me acerqué para alimentarlo
Dios te está llamando, ¿puedes oír su sonido, su voz? ¿Oyes sus pasos? Se está acercando a ti en esta mañana. La pregunta es: ¿Qué le vas a responder?