viernes, 10 de julio de 2020

ESCUCHE A DIOS PORQUE ÉL HABLA EN UN SUAVE MURMULLO



"Tras el terremoto vino un fuego, pero el Señor tampoco estaba en el fuego. Y después del fuego vino un suave murmullo." (1 Reyes 19:12)

Elías corrió y se estaba escondiendo por su vida, a pesar de que Dios había respondido espectacularmente a su oración con fuego del cielo. Jezabel, sin embargo, no se había sentido intimidada por la victoria de Elías y había jurado que lo mataría. Y debido a esto, Elías cayó en una depresión y quería morir. Si Jezabel no pudiera impresionarse con el fuego del cielo, ¿cómo podría Elías tener la esperanza de vencerla a ella y a sus ejércitos?

Entonces, ¿qué le pasó a Elías?

En muchas áreas de la vida, las grandes victorias a menudo son seguidas por tiempos de duda, desaliento y depresión. El estrés emocional, la fatiga física y otros factores a veces pueden combinarse para provocar la depresión.

Las personas comprometidas con Dios no son inmunes a ser humanos, porque las emociones son parte de esa humanidad. Es por eso que usar nuestras emociones humanas como guía para nuestra condición espiritual es peligroso. Sentirse bien y ser feliz no siempre son buenas medidas de nuestro compromiso con Dios. Del mismo modo, sentirse deprimido, desanimado, ansioso, dudoso, no son necesariamente signos de decadencia espiritual.

Elías se dio por vencido. Dejó su país en el norte y viajó al sur. Cuando llegó a la frontera de Israel en Berseba, dejó a su sirviente allí y siguió solo, y finalmente, después de caminar un día entero en el desierto, se sentó debajo de un arbusto y oró a Dios para que le quitara la vida; luego, exhausto, se durmió.

¡Tenemos que entender que Dios no nos da por vencidos casi tan fácilmente como nosotros nos damos por vencidos con Él! Dios vino a Elías en el desierto en medio de su angustia cuando un ángel lo tocó, y le dijo: "Levántate y come".

La palabra traducida como "ángel" en hebreo simplemente significa mensajero (v. 5). A menudo, la Biblia usa mensajeros como una forma de describir la presencia de Dios mismo (Jueces 2:1, Isaías 63:9).

Ahora, después de recuperar su fuerza, mientras Elías viajaba hacia Horeb todavía no se había recuperado completamente de su estado emocional; pero él se estaba moviendo, lo cual era bueno. No siempre podemos esperar una "solución rápida" a nuestros desalientos, la curación puede ser lenta, pero comenzar el proceso es un buen comienzo.

Ahora leemos lo que le sucedió a Elías y la revelación de Dios a él en los versículos 1 Reyes 19:9-18.

Aquí está el núcleo de la historia. En estos versículos, la historia va más allá de Elías y sus necesidades personales hasta ese nivel más profundo que aborda la cuestión de cómo funciona Dios. Dios no había dejado de trabajar con Elías y vemos las persistentes preguntas de Dios estimulando suavemente a Elías hacia una respuesta fiel.

El Monte Horeb, donde Elías se encontró después de su largo viaje por el desierto, era la misma montaña donde Moisés se había encontrado con Dios en el fuego de una zarza ardiente (Éxodo 3:1). Fue en esa montaña, también llamada Monte Sinaí, donde Dios le había dado la ley a Moisés en medio del fuego, el humo y el trueno (Éxodo 19:16-18).

Por la gracia divina y la providencia de Dios, Elías fue sostenido durante cuarenta días y cuarenta noches hasta que llegó a Horeb, la montaña de Dios, y encontró refugio en una cueva. Esto nos recuerda que "cuarenta" aparece en la Biblia en lugares tales como los 40 años en el desierto para los judíos; 40 días de Moisés en el monte recibiendo la Ley, los 40 días de Jesús en el desierto y Su tentación por Satanás, y hay muchos otros relatos de 40 días en la Biblia.

Mientras estaba allí, leemos que "un gran y fuerte viento" fue enviado y "después del viento un terremoto" y Tras el terremoto vino un fuego, pero el Señor tampoco estaba en el fuego. Y después del fuego vino un suave murmullo" (1 Reyes 19:11-12). Pero el Señor no estaba en el viento ni en el terremoto o el fuego. Dios finalmente llegó a Elías con un "suave murmullo", y esa voz le aseguró que Dios estaba bien en control de todas las circunstancias.

En nuestra impaciencia humana, creemos que Dios siempre debe moverse de inmediato con gran fuerza. A menos que ocurran cosas inmediatamente, nos desanimamos, como Elías. Pero Dios más a menudo habla en voz baja y trabaja de manera tranquila. Por tanto, Jehová esperará para tener piedad de vosotros, y por tanto, será exaltado teniendo de vosotros misericordia. . . Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda" (Isaías 30:18, 21). El Espíritu Santo nunca nos dirá que hagamos algo que viole y desobedezca la Santa Palabra de Dios.

Una vez que aprendemos a estar quietos y esperar en el Señor y nuestro espíritu se ha aquietado, nos anima a hablar con Dios sobre lo que está sucediendo en nuestra vida y a escuchar, porque:

1.- La voz de Dios a menudo es silenciosa. A veces, a menos que tengamos habilidad para reconocer la voz de Dios, podríamos confundirla con un pensamiento pasajero. Creo que a Dios le gustaría hablarnos a menudo, pero muchas veces no estamos escuchando. O hay tanto "ruido" y conmoción en nuestra vida y tan poco tiempo de silencio con Él, que la suave voz de Dios no se escucha.

Sabemos que Dios es completamente capaz de llamar nuestra atención si lo necesita; pero que Él preferiría que lo escucháramos porque lo amamos y sabemos que Él nos ama y quiere lo mejor para nosotros.

2.- La voz de Dios puede guiarnos en lo que debemos hacer. Después de escuchar a Dios, Él da a Elías la tarea de ungir a tres hombres, dos reyes y su sucesor profético.

La voz de Dios estaba allí para aclarar la dirección de Elías y Él hace lo mismo por nosotros.

3.- La voz de Dios puede proporcionar consuelo cuando estamos ansiosos. Elías estaba temeroso, agotado, deprimido y sin esperanza. Dios lo consuela al darle un nuevo trabajo y una nueva tarea. Jesús consuela y restaura a Pedro de manera similar, lo restauró señalando suavemente el trabajo que tenía que hacer, pidiéndole tres veces que cuidara de sus corderos y sus ovejas.

Dios también tranquiliza a Elías al señalarlo a un compañero espiritual, Eliseo, quien aprenderá de él y eventualmente lo sucederá para que el trabajo de su vida continúe después de su muerte. ¡Que bendición!

4.- La voz de Dios puede traer reprensión. A veces, necesitamos que Dios nos aclare, que corrija nuestros errores de pensamiento. Elías se había estado quejando, "Yo, solo yo, me he quedado". Dios le informa que 7.000 personas no han comprometido su fe en Él.

Había Eliseo, un joven que Dios estaba preparando y otros 7.000 hombres que no se habían arrodillado ante Baal. Le mostró a Elías que su ministerio no había sido en vano y que la Palabra de Dios no vuelve vacía sin importar cuán mal las cosas puedan parecer para nosotros. La nación no sería totalmente exterminada y habría quienes continuarían la obra del Señor.

La Biblia se llama la Palabra de Dios porque es Su voz, no en sonidos audibles, sino en palabras escritas por la inspiración del Espíritu Santo. Y cuando lo escuchamos predicar y enseñar en espíritu y en verdad, estamos escuchando la voz de Dios que efectivamente funciona en aquellos que creen (1 Tesalonicenses 2:13).

Entonces, cuando estés en apuros, recuerda siempre lo que la inspiración del Espíritu Santo le dijo al salmista que escribiera: "Estén quietos, y sepan que Yo soy Dios." (Salmos 46:10)

jueves, 2 de julio de 2020

LA CULPABILIDAD



¿TE SIENTES CULPABLE?

Muchas personas que se sienten muy afligidas porque no pueden superar el sentimiento de culpabilidad que los invade debido a cierto pecado que han cometido. Y lo cierto es que todos nosotros tenemos muchas razones por las cuales nos podemos sentir culpable, ya que todos cometemos errores, unos más grandes que otros, pero estos siguen siendo errores que con sus recuerdos, torturan nuestras mentes.

Entonces, ¿Cómo podemos librarnos de este sentimiento de culpa?  ¿Cómo es que debemos manejar la culpa en nuestras vidas?

Hay gente que pretende negarla, ¡que no existe!  Tratan de enterrar el pasado, pero no funciona.  El negar la culpa no la alivia. Hay otros que tratan de disminuirla, diciéndose que no es gran cosa, que es solamente un pequeño pecado.  Y si es así de pequeño, ¿por qué lo recuerdan? 

También están aquellos que lo resuelven bajando sus valores morales y racionalizando la culpa diciendo que está bien, que todos hacen los mismo.  Pero el echarle la culpa a otros con el propósito de cubrir nuestras propias faltas no cambia la realidad.

Ese sentimiento de culpabilidad roba la paz, el gozo, y en nuestro subconscientemente sabemos y estamos preparados para pagar por nuestros pecados.  Este pensamiento es muy destructor porque no hay forma que podamos pagar por nuestras culpas.  Existe una sola solución.  Tienes que entregársela a Dios, porque  Él es el  único que puede removerlas.

En Romanos 3:23 la Biblia nos dice que todos hemos pecado...  y sin embargo, aun así  Dios nos declara  inocentes.   Tenemos que darnos cuenta de que  Jesucristo ya ha pagado por todos nuestros pecados.  Él recibió nuestro castigo.  Solo necesitas pedirle perdón a Dios y aceptar el supremo sacrificio de  Jesucristo en la cruz donde Él ya pagó por todos sus pecados.

Romanos 5:8 declara que Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.  ¡Jesucristo murió por nosotros!  La muerte de Jesucristo pagó el precio de nuestros pecados.  La resurrección de Jesucristo prueba que Dios aceptó la muerte de Jesucristo como pago por nuestros pecados.   Y así es como se quita la  culpa, no existe ninguna otra manera.  Tu perdón no está basado en lo tan malo que has sido sino en lo bueno que es Dios.

Tal vez tú eres uno de los que le ha ido a  Dios pidiéndole que te perdone una y otra vez pero sin embargo todavía te sientes culpable.  Eso es debido a que no te has dado cuenta de que cuando Dios perdona lo hace completamente, sin condiciones y limpia tu culpa la primera vez que se lo pides. Romanos 8:1 nos dice que no hay ninguna condenación para los que están en Cristo Jesús.

El sentimiento de culpabilidad nos aleja del compañerismo que tenemos con Dios.  El  diablo quiere que continúes sintiéndote pecador.   Si te sientes pecador, entonces no entrarás a la presencia de Dios en oración, ni tendrás la fe para recibir bendiciones de la mano de Dios.   No sé si te has dado cuenta, pero cuando el diablo te tienta,  te dice, este pecado no es gran cosa, todos lo hacen, pero después que pecaste, no te lo deja olvidar y te tortura con el recuerdo de tus acciones.  La Biblia se refiere a Satanás como el acusador de los hermanos. (Apocalipsis 12:10).  Si Dios perdonó el pecado confesado ¿No deberías hacerlo tú también? ¿Por qué te  sigues golpeando por algo que Dios ni se recuerda?

Entonces, ¿qué es lo que debemos de hacer?  Si hemos pecado, pedirle a Dios perdón y saber que ya Él nos perdonó.   Cuando el enemigo quiera recordarte el pecado, infórmale que dicho pecado no existe porque fue pagado en la cruz del Calvario por Jesucristo.

Se libre de este terrible sentimiento de culpabilidad y que solo existe para separarte de Dios.  Cuando venga a tu mente, corre hacia Dios y verás cómo el enemigo se irá de ti llevándose esos terribles pensamientos de culpabilidad.

viernes, 19 de junio de 2020

¿QUE ES LA SALVACION?


¿Qué es la doctrina cristiana de la salvación?"


La salvación es la liberación de un peligro o un sufrimiento. Salvar es liberar o proteger. La palabra contiene la idea de victoria, salud, o preservación. Algunas veces, la Biblia usa las palabras “salvo” o “salvación” para referirse a algo temporal, liberación física, como la liberación de Pablo de la prisión (Filipenses 1:19). 

Casi siempre, la palabra “salvación” se refiere a una eterna liberación espiritual. Cuando Pablo le dijo al carcelero de Filipos lo que debía hacer para ser salvo, él se estaba refiriendo al destino eterno del carcelero (Hechos 16:30-31). Jesús iguala el ser salvo con la entrada al reino de Dios (Mateo 19:24-25). 

¿De qué somos salvos? En la doctrina cristiana de la salvación, somos salvos de la “ira”; esto es, del juicio de Dios al pecado (Romanos 5:9; 1 Tesalonicenses 5:9). Nuestro pecado nos ha separado de Dios, y la consecuencia del pecado es la muerte (Romanos 6:23). La salvación bíblica se refiere a nuestra liberación de las consecuencias del pecado y, por lo tanto, implica la remisión del pecado. 

¿Quién realiza la salvación? Sólo Dios puede quitar el pecado y liberarnos del castigo del pecado (2 Timoteo 1:9; Tito 3:5). 

¿Cómo salva Dios? En la doctrina cristiana de la salvación, Dios nos ha rescatado a través de Cristo (Juan 3:17). Específicamente, fue la muerte de Jesús en la cruz y Su subsiguiente resurrección lo que logró nuestra salvación (Romanos 5:10; Efesios 1:7). La Escritura es clara en que la salvación es el bondadoso e inmerecido regalo de Dios (Efesios 2:5, 8) que sólo está disponible a través de la fe en Jesucristo (Hechos 4:12). 

¿Cómo recibimos la salvación? Somos salvos por la fe. Primero, debemos oír el evangelio—las buenas nuevas sobre la muerte y resurrección de Jesucristo (Efesios 1:13). Después, debemos creer—confiando totalmente en el Señor Jesucristo (Romanos 1:16). Esto incluye el arrepentimiento, un cambio de mentalidad acerca del pecado y de Cristo (Hechos 3:19) y el confesar el Nombre del Señor (Romanos 10:9-10). 

Una definición de la doctrina cristiana de la salvación sería: “La liberación, por la gracia de Dios, del castigo eterno del pecado que Dios concede a aquellos que aceptan por fe Sus condiciones de arrepentimiento y fe en el Señor Jesús”. La salvación únicamente se obtiene a través de Jesucristo (Juan 14:6; Hechos 4:12), y depende sólo de Dios para su provisión, garantía y seguridad. 

Discipulado Hoy

¡El discipulado es abandonar nuestros planes para unirnos a los planes de Dios en todo!

El Significado del Discipulado

"Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame." (Lucas 9:23)
Jesús vino al mundo para hacer discípulos. Antes de ir en su primera misión para realizar su primer milagro, Jesús llamó a hombres al discipulado. En el primer día de su ministerio público, que fue después de su bautismo, Jesús se unió a Juan, Andrés y Pedro. Al siguiente día se unió a Felipe y Natanael; y "al tercer día se hicieron unas bodas en Caná..., y fueron también invitados a las bodas Jesús y sus discípulos..." (Juan 2:1,2)

¡Aquí lo tienen! Jesús no comenzó su ministerio sin discípulos. Al momento de este milagro ya tenía varios creyentes, pero Jesús estaba buscando algo más que sólo creyentes. ¡Jesús haría su obra sólo con discípulos! (Por favor, observe que en este artículo, hago referencia a creyentes como aquellos que no llegaron a seguir a Jesús. Y hago referencia a discípulos como aquellos que han abandonado sus propios planes para hacer sólo lo que Jesús quería.) Entonces, creyentes en Cristo había por todo Israel, pero sólo los discípulos le siguieron y le obedecieron.

Es un hecho en la historia que Jesús hizo toda su obra a través de discípulos y no a través de creyentes. Fue a través, y con sus discípulos, que ministró a multitudes de creyentes y de no creyentes. Y cuando nuestro Señor partió, dio este mandamiento a sus discípulos, (no a los creyentes que no habían entrado en el discipulado), "Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo." (Mateo 28:19)

Los creyentes no tienen la autoridad de enseñar obediencia, porque ellos mismos no obedecen. Los creyentes, no pueden hacer discípulos porque ellos mismos no son discípulos. Los creyentes no son llamados por Jesús para convertirse en misioneros, pastores, evangelistas, u obreros de cualquier tipo en la iglesia - sólo los discípulos.

Jesús hizo toda su obra en la tierra con, y a través de discípulos. El mandó a sus discípulos a hacer su obra hasta el fin de los tiempos, y dijo que sólo los discípulos deberían de ser bautizados.

¿Cómo un Creyente Se Convierte en Discípulo?

En consideración a esta pregunta, veamos los requisitos para el discipulado. En primer lugar debemos confesar nuestros pecados, arrepentirnos de ellos y recibir a Jesús en nuestro corazón. Debemos, en pocas palabras, "nacer de nuevo." (Juan 3:3,5)

Debemos de llegar al punto de "una insatisfacción santa." Jesús dijo,"Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia..." (Mateo. 5:6)

No nos podemos acercar a Dios si estamos satisfechos con nuestro estado espiritual. No seremos poderosos en la oración, a menos que estemos insatisfechos con nuestras propias oraciones. No seremos santos, a menos que estemos insatisfechos con nuestro estado de santificación. No seremos más compasivos, a menos que nos demos cuenta con gran dolor de la dureza de nuestro corazón.
Pablo dijo, "Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está adelante, prosigo a la meta..." (Filipenses 3:13,14)

Los creyentes satisfechos son el dolor de cabeza de los pastores, la aflicción del Espíritu Santo, y la vergüenza del reino de Dios. No se pueden alimentar, porque no tienen hambre. No cambian porque están arraigados a sus hábitos; y no se conmueven porque están muertos.

Por lo tanto, una de las características más comunes de los primeros cinco discípulos, era una "insatisfacción espiritual". Esto les causó estar en una constante búsqueda por algo mejor, más grande y más santo, que cuando lo encontraran, lo seguirían sin dudar en lo más mínimo, pasando por alto cualquier costo que esto implicara para ellos mismos.

¿Qué Es el Discipulado?

El discipulado no es algo que se desarrolla gradualmente. ¡No tiene nada que ver con crecimiento! El discipulado es una decisión radical de la voluntad, que viene de esta insatisfacción santa del corazón, que entiende que no importa nada más en el mundo que la voluntad de Dios. Esto llevará a una persona a negarse a sí misma y tomar su cruz cada día para seguir gozosamente a Jesús. Dado que esto no es cuestión de crecimiento, sino una decisión, se puede convertir en discípulo el mismo día en que se nace de nuevo.

Esto es exactamente lo que hicieron los primeros cristianos. Antes de que el sol se pusiera sobre ellos ese primer día, habían decidido estudiar la Biblia constantemente, viviendo en compañerismo, compartiendo el pan y las oraciones, habiendo también decidido el vender todas sus posesiones y bienes. Nadie tenía que suplicar a estos primeros cristianos que dieran el diez por ciento de algo, porque ellos, desde el primer día, daban el cien por ciento de todo. (Hechos 2:44,45) Amigo, este es el patrón del discipulado dado por el Espíritu Santo en el nacimiento de la iglesia.

El Discipulado Es Permanecer en Cristo

La única salvación que tienen los creyentes, de la deshidratación espiritual y de convertirse en un cadáver religioso andante, es el discipulado. Solamente los discípulos permanecen en Jesús. Jesús dijo,"Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto... El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden." (Juan 15:5,6) ¡La vida egoísta no puede ni podrá permanecer en Jesús! Fuera del discipulado no existe vida, sólo muerte y desastre inminente y eterno.

El Discipulado Significa Entusiasmo por Jesús

Relativamente hablando, no se puede encontrar un discípulo seco, así como no se puede encontrar una uva seca en una viña saludable.

Observe que en Juan 1, los primeros discípulos comenzaron a testificar acerca de Jesús el mismo día en que lo conocieron. Este patrón también se repetía en la iglesia primitiva como se puede ver por estas palabras,"Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio." (Hechos. 8:4) Dejamos de testificar cuando perdemos el entusiasmo por Jesús, cuando cesa nuestra intimidad con El.

El Discipulado Significa Abandonar Nuestros Planes

En las bodas de Caná, María quería que Jesús resolviera el problema de la escasez del vino al momento. Pero Jesús dijo, "...Aún no ha venido mi hora." (Juan 2:4; 7:6)

Tomar nuestra cruz cada día significa entregarle a Jesús nuestro tiempo, todo nuestro tiempo. El tiempo es vida. Si usted le da a Jesús su tiempo, le está dando su vida. La vida es tiempo y el tiempo es vida. El tomar nuestra cruz cada día significa darle a Jesús las 24 horas cada día, y cada hora significa 60 minutos, y cada minuto significa 60 segundos. ¡Morir cada día significa entregarse a Jesús cada segundo de cada día!

Los discípulos nunca le dicen a Jesús, "Tengo otros planes; tengo compromisos anteriores; no quisiera que mi padre, mi esposa, mis amigos, etc., se molestaran ..." Jesús tomó en cuenta todo eso cuando dijo, "Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo." (Lucas. 14:26)

Un discípulo nunca hará nada más que lo que está en los planes de Dios, el unirnos a los planes de Dios significa el renunciar a los nuestros. Si el ver televisión no está en los planes de Dios, un discípulo no verá televisión. Si ir a un juego de pelota no está en los planes de Dios, un discípulo no irá a un juego de pelota. Si ir de compras no está en el plan de Dios, un discípulo no irá de compras. Si el asistir a la boda de un hermano no está en los planes de Dios, un discípulo no irá.

Para hacerlo personal, dejé mi país natal, Alemania, a la edad de 19 años. En tres ocasiones algunas personas me ofrecieron apoyo financiero para regresar de visita a mi país, pero nunca estuvo en los planes de Dios hasta 41 años después de haber salido de Alemania. Pero, ¡qué tiempo tan maravilloso nos dio Dios cuando estuvo en sus planes!

Amado, el tomar la cruz cada día significa ir tras Jesús, el estar en sus planes los 60 segundos de cada minuto. Cualquier cosa menos, no es discipulado. ¡Pero qué gran bendición el tener su constante compañía!

El Discipulado Significa Bendiciones y Persecución

Después de que Jesús le dijo a sus discípulos lo difícil que era para un hombre rico ser salvo, Pedro le dijo, "He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido." (Marcos 10:28)

A esto, Jesús respondió, "De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna." (Marcos 10: 29,30)

Si el hombre rico hubiera dejado todo, hubiera vendido sus propiedades y se las hubiera dado a los pobres para seguir a Jesús, hubiera recibido casas y cien veces más en esta vida y vida eterna en el mundo por venir. Pero lo que cegó al hombre rico para ver lo que Jesús tenía para él, era un amor más grande al dinero que el amor que tenía por Dios. Si nosotros tenemos un amor más grande por cualquier otra cosa que no sea Dios, estamos impedidos visualmente o ciegos para ver lo que Dios tiene para nosotros y cuánto nos ama realmente.

El discipulado nos da todas estas cosas mencionadas además de persecuciones, no sea que nos exaltemos demasiado. Y, ¿por qué son perseguidos los discípulos? Son perseguidos porque en el momento en que se inscribieron en el discipulado, se volvieron inconformes, y eso siempre causa división y persecución. Cada discípulo es un inconforme. No se va a conformar a este mundo: su forma de vestir, su comida, su entretenimiento, su música, sus planes, su sistema de valores. (Romanos 12:2) Y los discípulos van a experimentar persecución porque el mismo Jesús, quien trajo espada de división, está ahora viviendo en ellos. (Mateo 10:34)

Discipulado Significa Estar en el Camino a la Santificación

No podemos ser santificados antes que discipulados, así como tampoco podemos cruzar un océano antes de subirnos a un barco o un avión. El proceso de santificación únicamente comienza en el discipulado. Los discípulos, todos los apóstoles a quienes Jesús llamó, eran apóstoles no santificados. Tenían envidia, dureza de corazón, cobardía, y un espíritu de venganza - pero a pesar de eso, obedecieron a Jesús en todo. (Juan 17:6) Y eso, en poco tiempo, los llevó a su santificación como consecuencia.

Querido hermano, ¿eres tú realmente un discípulo? No esperes más tiempo para serlo. Toma esa decisión conscientemente hoy para tomar tu cruz, permite que Jesús tome control sobre tus planes, y disfrutarás de su compañía por siempre.

Pastor Reimar A. C. Schultze

jueves, 18 de junio de 2020

Podemos Aprender Acerca de Dios el Uno del Otro

Creo que hay tres maneras por las cuales podemos aprender acerca de Dios:
1. Podemos aprender acerca de Dios de la naturaleza.
 Aquí hay algunos pasajes que confirman esto: Los cielos declaran la gloria de Dios; y el firmamento muestra su obra (Salmo 19: 1). Porque las cosas invisibles de él desde la creación del mundo se ven claramente, siendo entendidas por las cosas que están hechas, incluso su poder eterno y Divinidad; para que no tengan excusa (Romanos 1:20). Dios ha estampado su imagen en cada amanecer, en cada cielo nocturno, en cada criatura que camina, se arrastra, nada y vuela, y en cada átomo. Solo por esta razón, el salmista proclama: Que todo lo que respira alabe al Señor (Salmo 150: 6).
2. Podemos aprender acerca de Dios por revelación.
El apóstol Pedro sabía que Jesús era el Hijo de Dios, el Mesías, por revelación. Jesús le dijo: ... porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos (Mateo 16:17). Aprendemos mucho sobre la santidad, el poder y la gracia de Dios por revelación.
3. Podemos aprender acerca de Dios unos de otros.
Esta es una razón por la cual nos necesitamos unos a otros y debemos reunirnos, compartir entre nosotros nuestras experiencias con Dios. Es por eso que ir a la iglesia es tan importante y debe ser un lugar que ofrezca compañerismo para partir el pan. Estos fueron dos de los pilares de la iglesia primitiva: y continuaron firmemente en la doctrina y la comunión de los apóstoles, y en el partimiento del pan y en las oraciones (Hechos 2:42). De hecho, la Biblia nos dice que tenemos que ir a la iglesia: no abandonar la reunión de nosotros mismos ...(Hebreos 10:25). Si no te encuentras con otros, empobreces tu alma. Cuanto más nos reunimos, más aprendemos acerca de Dios unos de otros. De hecho, toda la Biblia es un libro sobre Dios interactuando con las personas. Aprendemos acerca de Dios al ver sus interacciones con los hombres. Aprendemos muchas cosas acerca de Dios por la forma en que interactuó con Adán, con Abraham, con Moisés, etc.
Hoy, aprendamos un poco sobre cómo Dios interactuó con Pedro. Después de que Pedro tuvo la revelación de que Jesús era el Mesías, Jesús le dijo: Y te daré las llaves del reino de los cielos ... (Mateo 16:19). Las llaves son para abrir algo. A qué le dio Jesús las llaves a Pedro? Jesús le dio a Pedro las llaves para abrir la Era del Reino de la Iglesia que comenzó en Pentecostés. Por supuesto, Pedro no sabía nada acerca de esta Era del Reino de la que Jesús estaba hablando. Pensó que sería la restauración del reino de David, un reino físico. Él entendió que ahora estaba a cargo de este reino y que tenía que cuidar a Jesús.
Y aquí está nuestra primera lección de esta interacción: Dios no tiene problemas poniendo tanta responsabilidad en un ser humano. He escuchado dicho varias veces: “No confío en el hombre. No confío en ningún hombre ”. Pero Dios lo hizo y aún lo hace. He oído decir también: "No confío en un hombre joven". Pero Dios sí. Pedro probablemente tenía unos 20 años, y Jesús le dio las llaves que habían estado en su poder durante los últimos 4000 años. Además de eso, Jesús sabía que Pedro no tenía la menor idea de qué se trataba. Aún más sorprendente, Jesús ni siquiera le dio a Pedro un manual de operación. Es como si alguien hubiera puesto de repente a un pescador muy joven a cargo de la Corporación Mercedes-Benz! O es como poner a un niño pequeño detrás del volante y hacer que conduzca por todo el país. Oh, qué gran Dios tenemos! Sus caminos son más altos que nuestros caminos. Creo que todos los que escucharon sobre esta transferencia de llaves a Pedro estaban preocupados. Pero Dios no estaba preocupado. Dios nunca está preocupado por las personas a quien llama.
Ahora echemos un vistazo a cómo respondió Pedro. Jesús continuó diciendo que lo matarían. Entonces Pedro lo tomó y comenzó a reprenderlo, diciendo: Señor, lejos de ti, esto no te será a ti (Mateo 16:22). La primera acción ejecutiva de Pedro fue reprender al Hijo de Dios! Puedes ver cuán rápido un llamado de Dios o un don espiritual puede entrar fácilmente en nuestras cabezas y hacernos pensar que somos alguien especial? Alguna vez has visto personas que afirman haber recibido un bautismo del Espíritu Santo y de inmediato comienzan a perder peso? Has visto a un cristiano con cierto éxito ganando almas, cantando o dando, comienza a pensar que es alguien? No parecía obvio que Jesús cometió un error? Seguramente Jesús debería haber despedido a Pedro por su incompetencia! Sí, Pedro era incompetente, pero esa no era razón para ser despedido. Aleluya! Esto es algo más que aprendemos acerca de Dios.
Mientras despedimos gente por incompetencia, Jesús mira al corazón. Cuando le dio las llaves a Pedro, supo lo que había en su corazón. Mientras ames a Dios con todo tu corazón y hagas tu mejor esfuerzo, Dios nunca te despedirá por tu incompetencia. Entonces, al principio, Pedro se ve muy mal para nosotros, pero si miras de cerca, puedes ver lo bueno. Tenía fuego, tenía celo y tenía un amor ardiente por Jesús. Por qué despedir a un hombre así? Jesús no lo despidió, pero lo corrigió. Él lo reprendió diciendo: ... Apártate de mí, Satanás: eres una ofensa para mí ... (Mateo 16:23). Entonces Jesús le dio instrucciones para que no volviera a fallar: ... Si algún hombre viene después de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga (Mateo 16:24).
Jesús le dio a Pedro un manual de operaciones después de todo. No era estudiar mucho la Biblia o tomar clases de liderazgo de la iglesia, sino morir y seguir. Hasta que lo entiendas, amigo mío, dirás las palabras equivocadas, cortarás los oídos de las personas y negarás a tu Señor. Este es el seminario de Jesús: debemos morir y seguirlo. Aquí es donde obtienes un grado de divinidad de Jesús y en ningún otro lugar. Así como Jesús estaba dispuesto a hablar con Pedro severamente para salvarlo de ir en la dirección equivocada, también debe someterse a Jesús mientras Él lo corrige por sus fallas. De la misma manera, debes tratar valientemente con tu hermano que está a punto de perder el rumbo. Cuando Jesús trató con Pedro, fue como una cirugía sin anestesia. Le dijo a Pedro que era del diablo, que sus actitudes y mentalidad eran corruptas.
Aquí está la confirmación de que Jesús no cometió un error al darle las llaves a Pedro. En primer lugar, Jesús sabe de antemano que todos nosotros jugaremos la pelota de vez en cuando. Incluso Pablo tuvo sus momentos de vergüenza (en Hechos 23: 5 tuvo que disculparse por regañar al Sumo Sacerdote). Jesús lo sabe de antemano, así como los padres saben que sus pequeños tropezaran y caerán muchas veces. Todos nosotros haremos el ridículo de vez en cuando. Jesús lo permite. Él conoce nuestro marco. Él sabe que somos débiles. No es un jefe de tareas irrazonable. Es como una fábrica: cuando contratan a un nuevo trabajador, ya han presupuestado la chatarra que producirá mientras aprenda. Jesús ha presupuestado tu chatarra. En segundo lugar, es obvio que Jesús no cometió un error por la forma en que Pedro reaccionó a la reprensión. Su amor y celo por Jesús eran tan grandes que nada podía alejarlo de su Maestro. Ese es el tipo de hombre que Jesús buscaba para guiar a sus discípulos. Pedro era un hombre que se cayó, pero sabía cómo levantarse y recoger las piezas y continuar.
Después de la revelación y reprensión de Pedro, pasó una semana. No conozco la agonía, la vergüenza, la oscuridad o el dolor que sufrió Pedro esa semana. Cuanto más amas, más te duele cuando fallas al que amas. Pero debido a que se quedó con Jesús, tenemos esta lectura: y después de seis días, Jesús tomó a Pedro, Santiago y Juan su hermano, y los llevó a una montaña alta aparte, y se transfiguró delante de ellos; y su rostro brilló como el sol, y su vestido era blanco como la luz. Y he aquí, se les aparecieron Moisés y Elías hablando con él (Mateo 17: 1-3).
Entonces, esto es lo que aprendemos de esta interacción entre lo divino y lo humano: Dios tiene una increíble confianza en sus elegidos. Dios no nos despedirá por incompetencia, más bien mira al corazón. Todos tocaremos la pelota a veces, pero Él conoce nuestro marco. No nos volvemos espirituales por dones o llamamientos, sino por morir.
No importa qué, amigo mío, cuando te quedes con Jesús, tarde o temprano también llegarás a tu Monte de la Transfiguración, donde también te transformarás para brillar como el sol. Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre. Quién tiene oídos para oír, que oiga (Mateo 13:43)!
Podemos aprender unos de otros acerca de Dios. Por lo tanto, quiero verlos a todos en la iglesia para poder aprender más acerca de mi Dios y de mi Señor.

Pastor Reimar A. C. Schultze

miércoles, 17 de junio de 2020

PLAN DE SALVACIÓN


Amado amigo /a queremos compartir contigo el  primer paso que debes dar, para el comienzo  de una vida diferente. Para que tengas paz, a pesar de las luchas diarias de la vida, para que seas partícipe de las bendiciones que Dios tiene para ti y recibir el mayor milagro, la salvación en Cristo. Para ello necesitas saber lo que dice la Palabra de Dios:
  1. Todos necesitamos obtener el perdón: Romanos 3:23 Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.
  2. EL pecado nos separa de Dios Isaías 59:2 versión DHH Pero las maldades cometidas por ustedes han levantado una barrera entre ustedes y Dios, sus pecados han hecho que ÉL se cubra la cara.
  3. A través del arrepentimiento sincero obtenemos el perdón Isaías 44:22 Versión DHH “Yo hecho desaparecer tus faltas y pecados, como desparecen las nubes. Vuélvete a mi, pues yo te he libertado”.
  4. Somos justificados por gracia Efesios 2:4-5 Pero Dios es tan misericordioso y nos amó tanto, que nos dio vida juntamente con Cristo cuando todavía estábamos muertos a causa de nuestros pecados. Por la bondad de Dios han recibido ustedes la salvación.
  5. Si le recibimos y creemos en ÉL nos da el poder de ser sus hijos. Juan 1:12 DHH Pero a quienes lo recibieron y creyeron en ÉL, les concedió el privilegio de llegar a ser hijos de Dios. Jesús dijo: “Yo soy es el camino, la verdad y la vida, nadie viene al Padre sino, por mi. Juan 14:6 6. Dios te ama tal cual eres y quiere darte vida eterna Juan 3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo Unigénito (único), para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
Haz la siguiente oración si deseas aceptar a Jesucristo como tu salvador y libertador, pero lo mas importante es que la hagas de   todo corazón: Señor Jesucristo, te acepto como mi único y suficiente Salvador personal, reconozco que soy pecador y que moriste por mis pecados en la Cruz del Calvario, me arrepiento de mis pecados. Toma el control de mi vida. Cambia mi vida. Renuncio, en tu nombre Jesucristo, a toda maldición generacional por idolatría, hechicería, adulterio, vicios y enfermedades. Hazme uno de tus hijos, una oveja de tu rebaño y dame tu cuidado, guía y protección. Amen. 

Si has recibido a Jesucristo como tu salvador, deseamos orar por ti y comunicarnos contigo…

martes, 16 de junio de 2020

JUGANDO AL ESCONDITE CON DIOS



INTRODUCCIÓN

¿Quién no ha jugado de pequeño al escondite? Uno cuenta hasta cierto número mientras los demás buscan un lugar donde esconderse con el propósito de no ser descubiertos. ¿Cuál ha sido el lugar más raro donde te has escondido alguna vez?

Definición de ESCONDERSE: Encubrir, ocultar, retirar a alguien o algo a un lugar secreto.

Hay varias razones por las que alguien se esconde o es escondido:

- Podría ser por estar jugando

- Podría ser por estar en peligro

- Podría ser por estar ocultando algo que ha hecho

En la Biblia encontramos a varias personas que se escondieron o escondieron a alguien por evitar un peligro:

- Moisés fue escondido por su madre (Ex 2:2-3)

- Rahab escondió a los espías enviados por Josué (Jos 6:17-25)

- Ahimaas y Jonatán se esconden de Absalón en un pozo (2 S 17:18)

Aún Dios nos esconde cuando cree que podemos estar en peligro o dificultades:

- David pidió a Dios ser escondido bajo la sombra de sus alas (Sal 17:8)

- En otra ocasión David declaró que Dios lo escondería en su Tabernáculo (Sal 27:5)

- El mismo David declaró que Dios era su refugio en medio de la angustia (Sal 32:7)

- Otros textos similares donde encontramos escondite o refugio en Dios: Salmo 119:114; Is 32:2

Así que podemos estar escondidos por diversión, por un peligro, o porque Dios mismo nos ha escondido para librarnos de algún mal, pero el problema es CUANDO TRATAMOS DE ESCONDERNOS DE DIOS.

¡¡NO PODEMOS JUGAR AL ESCONDITE CON DIOS!! ÉL SIEMPRE GANA

Génesis 3:9 Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí. 

I. DIOS LLAMA Y BUSCA AL HOMBRE

II. EL HOMBRE ESTÁ ESCONDIDO

A. SE ESCONDE DE LA VOZ DE DIOS

B. SE ESCONDE PORQUE TIENE MIEDO

C. SE ESCONDE PORQUE ESTÁ DESNUDO

III. DIOS ENCUENTRA AL HOMBRE

I. DIOS LLAMA Y BUSCA AL HOMBRE

Génesis 3:9 Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí. 

Esta escena nos muestra varias cosas:

- Nos muestra a un Dios que llama al hombre, que lo busca.

Esto es lo que se conoce como Teología de la Misión. La historia de la humanidad nos presenta al ser humano buscando a Dios o a sus dioses.

Pero el verdadero Dios no espera que lo busquen, toma la iniciativa y comienza a buscar al hombre.

Antes de que tú y yo le buscáramos, Él nos estaba buscando antes. 

1Jn 4:19 Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero. 

Y aquí surge la primera pregunta ¿Por qué Dios tiene la necesidad de buscar al hombre, la mujer?

¿Cuál es la razón por la que alguien debería buscar a otra persona?

- Quizás se perdió ¿has buscado alguna vez algo que perdiste?

- Quizás el motivo de buscar algo es porque fue sustraído, robado, raptado.

- O podría ser porque la persona que buscamos se ha escondido.

Lo primero que vemos es que Dios está llamando al hombre, lo está buscando. Y esta no es una escena normal ya que el hombre y la mujer fueron creados para tener comunión con Dios, una comunión íntima donde no hay secretos, no hay nada oculto. Pero cuando Dios se pasea por el Huerto, desciende, ve que el hombre no está donde normalmente estaría. Algo ha ocurrido.

Dios te creó con un propósito, con un diseño original, con talentos, dones, capacidades únicas, pero por alguna razón…

- Dios te está llamando, está pronunciando tu nombre. Si, el Dios que te creó, el que te llamó, el que te dio vida. El Dios que hizo el cielo y la tierra, te está buscando.

Son muchas las razones por las que Dios podría estar llamando a Adán. 

- Podría ser porque tiene algo importante que decirle

- Podría ser que Dios lo llamara porque sencillamente desea tener comunión con él.

- Pero la razón por la que Dios está llamando a Adán es porque Adán no está en el lugar donde debería estar. Algo ha ocurrido en la escena de la vida de Adán y Eva que provoca que Dios los llame, los busque.

Génesis 3:9 Mas Jehová Dios llamó al hombre,

Esta llamada de Dios, esta búsqueda, viene de la palabra hebrea Cará: y es una raíz primaria que ofrece la idea de acosar a una persona que encuentra. Es cuando alguien te llama por nombre.

Para que nos hagamos una idea: ¿Alguna vez has estado fuera de casa incomunicado sin que nadie supiera dónde estás? Tus padres te estaban buscando desesperadamente sin saber si estás bien o te ocurrió algo y cuando al fin te encuentran o regresas, tus padres están alterados, preocupados, y entre preocupación y molestia te están alzando la voz diciéndote ¿Dónde estabas?

Yo no sé dónde estás, como te encuentras pero Dios me dijo que te dijera “que te está buscando”, “te está llamando”, y la razón por la que te llama es porque no estás donde deberías estar. 

Has pensado incluso que en tu estado, en tu situación presente en la que te encuentras, sea espiritualmente, emocionalmente, “Dios ha dejado de interesarse en mi”. Has pensado que “Dios ya no está buscándome.”

Pero no es así, Dios te está buscando, te está llamando y desea encontrarte en el mismo lugar donde te llamó, donde te puso, donde tenías comunión con Él, donde solíais encontraros. Él te está llamando por tu nombre. Dios te está preguntando en este día “¿Dónde estás tú?”

Menciona unos nombres… ¿Dónde estás tú? ¿Y qué ha sucedido para que estés ahí? ¿Qué hizo que estuvieras donde estás ahora mismo?En tu relación con Dios ¿Dónde estás? En tu relación familiar ¿Dónde estás tú?

Algo ha sucedido para que Dios en esta mañana te esté preguntado ¿Hijo, hija, donde estás tú?

Emocionalmente ¿Dónde estás tú? En tu llamado ¿Dónde estás tú? En tu lectura de la Palabra ¿Dónde estás tú?

¿Cuál debe ser la razón por la que Dios te está preguntando esto?

II. EL HOMBRE ESTÁ ESCONDIDO

Génesis 3:9 Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí. 

Déjame hablarte de Adán primeramente, luego vamos a tratar nuestra situación…

Ante la búsqueda de un Dios amoroso, preocupado del cual no podemos ocultarnos, Adán le responde a Dios: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí.

Aquí vemos tres razones por las que Adán se esconde:

A. Se esconde porque escuchó la voz de Dios

B. Se esconde porque tuvo miedo

C.Se esconde porque estaba desnudo

A. SE ESCONDE PORQUE ESCUCHÓ LA VOZ DE DIOS

Adán escuchó la voz de Dios: Oí tu voz en el huerto… Está usando una palabra hebrea shemá: que significa oír inteligentemente con la implicación de prestar atención y obedecer.

Así que Adán no estaba allí, en su situación por no haber oído la voz de Dios, sino que fue precisamente eso, el oír la voz de Dios lo que le llevó a esconderse.

Adán oía a Dios, oía a Dios de una manera inteligente, con la certeza de que era Dios quien hablaba.

- La NVI lo traduce “Escuché que andabas por el jardín…”

- La Biblia Castilian 2003 lo traduce como “Oí el ruido de tus pasos por el jardín…”

- La Biblia Textual de 2010 lo traduce como “He oído tu sonido en el huerto…”

El problema de Adán no era que no oyera la voz de Dios. Adán sabía cuándo Dios se movía, como se movía. Adán podía oír el sonido de Dios porque estaba acostumbrado a hacerlo. 

Ahora volvamos a nosotros una vez más…

Yo no sé dónde estás, como te encuentras pero Dios me dijo que te dijera “que te está buscando”, “te está llamando”, y la razón por la que te llama es porque no estás donde deberías estar. 

Él te está llamando por tu nombre. Dios te está preguntando en este día “¿Dónde estás tú?”

Y la razón por la que estás ahí, no es por no escuchar la voz de Dios. No es porque hace tiempo que no le escuchas, no es porque no sepas reconocer su voz. 

En ocasiones la frustración, la ansiedad o la desesperación puede venir a nuestra vida cuando parece que no escuchamos su voz. Sí, es cierto, a veces Dios calla, a veces enmudece.

- Habacuc 1:13 el profeta se quejaba porque Dios parecía callar.

- Job sintió por un tiempo que Dios había enmudecido.

- Moisés tuvo que esperar 40 años para escuchar la voz de Dios en medio de la Zarza ardiente.

- José tuvo que esperar 13 años hasta oír la voz de Dios dentro de él haciéndole ver cuáles eras sus planes.

- Durante 430 años el pueblo de Israel experimentó el silencio de Dios en Egipto y después del ministerio del profeta Malaquías, Dios guardó silencio por 400 años hasta aparecerse a Zacarías, padre de Juan el Bautista.

Si, en ocasiones Dios parece enmudecer, pero no fue esta la situación que llevó a Adán a esconderse, ni tampoco es lo que te ha llevado a ti a estar donde estás. ¿Dónde estás tú…Adán, nombre?

Oí tu voz… y me escondí. Escuché que andabas, oí el ruido de tus pasos, oí tu sonido.

Precisamente porque sabes que Dios te está hablando estás ahí. Precisamente porque sabes reconocer la voz de Dios es que te escondiste. Escuchaste como Dios se movía en tu dirección, como pronunciaba tu nombre y eso te llevó a esconderte.

¿Acaso podemos escondernos de Dios? Sal 139:7 ¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?

Claro que no podemos escondernos de Dios, pero lo intentamos abandonando ese lugar donde solíamos encontrarnos con Él.

Abandonamos el altar personal y rehuimos acercarnos al altar congregacional cuando somos llamados en la Iglesia por medio de la predicación.

Abandonamos nuestra lectura bíblica devocional y aún el compañerismo con aquellos a los cuales Dios podría usar para hablarnos.

Sí, es precisamente eso lo que te mantiene lejos de Él, que sabes reconocer su voz, que quizás la estás oyendo, pero no te gusta lo que te está diciendo. Sabes lo que Dios te va a pedir, sabes lo que Dios ya te dijo, y te va a decir.

Pero Dios es un Dios que busca al hombre. Dios está llamando una vez más, está mencionando tu nombre, está preguntándote “Nombre… ¿Dónde estás tú?” ¿Por qué tratas de esconderte de mí? ¿Qué te lleva a tomar esa actitud? ¿Qué ha hecho que abandones el lugar donde solemos encontrarnos?

Esta fue la primera razón que Adán dio a Dios por que estaba escondido, pero había dos razones más:

B. TUVE MIEDO 

Génesis 3:9 Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí. 

¿Cómo es posible que alguien acostumbrado a relacionarse con Dios tenga miedo de su voz? ¿Cómo es posible que alguien que disfrutaba de su relación con Dios ahora se esconda de Él con miedo?

Yaré: raíz primaria; temer; moralmente reverenciar. 

No está hablando de un miedo espantoso, terrorífico sino más bien de un miedo reverencial, un temor de Dios mal enfocado.El temor de Dios debería apartarnos del pecado, pero sin darnos cuentas ese mismo temor, esa misma reverencia nos ha llevado a apartarnos de Dios en lugar del mal. ¿Por qué ocurre esto?

Ocurre por nuestro miedo a fallarle, por miedo a desilusionar a Dios, por miedo a no estar a la altura. Hay un temor reverencial en nosotros, un temor que nos lleva a respetarle, que nos hace saber lo que está bien y mal, pero el saber que no hemos hecho las cosas bien, nos ha llevado a escondernos de Él.

Muchas personas abandonan el altar de la Iglesia a pesar de que saben que es Dios quien les está llamando, porque tienen miedo a fallarle una vez más.Muchos dejaron casi de orar o tener comunión con Dios porque tuvieron miedo, temor a no estar a la altura de lo que Dios espera de nosotros. 

Yo no he perdido mi miedo a fallar a Dios, ni mi reverencia a Él y sé que cuando peco, cuando le desobedezco entristezco su corazón y mi primera reacción natural y pecaminosa es esconderme, huir, abandonar mi lugar de encuentro con Él, pero es cuando me doy cuenta como Pedro de que ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Juan 6:68

Prefiero fallar mil veces antes que dejar de intentarlo, quiero ser hallado como el buen siervo y fiel que cuando su Señor venga, le halle haciendo así. Mateo 24:46

Mi propósito no es agradar a la Iglesia, ni mi esposa, ni a mis hijos, ni a mi familia. Si así fuera, muchas veces habría abandonado ante las adversidades, pero lo que realmente me mantiene intentándolo una y otra vez más es mi deseo de agradar a Dios.

“Donde estás tú…. Tuve miedo…. Y me escondí”. Escucha las palabras de Jesús a Jairo: No tengas miedo; cree nada más. Marcos 5:36

Tenemos que aprender a abandonar, no el lugar de nuestro encuentro con Dios, sino nuestra suficiencia, y dejar que sea el Espíritu Santo quien nos de la victoria, quien nos guie, quien trabaje en nosotros. 

¡¡Señor, he pecado, lo reconozco, he sido débil, desobediente, sé que habrá consecuencias, pero no quiero esconderme de ti!!

C. ESTABA DESNUDO

Génesis 3:9 Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí. Dios busca a Adán, lo llama por su nombre. Adán reconoce la voz de Dios, sabe que es Dios quien lo llama, pero se esconde de la voz de Dios porque ha pecado, ha desobedecido esa voz y ahora tiene miedo… la tercera razón por la que se esconde es porque estaba desnudo.

Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí.

Eiróm: desnudez, estar descubierto, estar desarropado.

Adán estaba desnudo ante Dios, pero no fue su desnudez física la que provoco que se escondiera. ¿Acaso Dios no le ve a usted cuando está desnudo, cuando se baña o se cambia de ropa? Y no siente vergüenza. Fíjese en la pregunta de Dios: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo?

¿Qué es lo que realmente Dios le está preguntando? En realidad ¿Cree que Dios no sabía la respuesta? Lo que realmente Dios le estaba queriendo decir a Adán es: ¿Qué hizo que te vieras desnudo? ¿Qué ha ocurrido para que de pronto comenzaras a verte desprotegido, desnudo, desprovisto, desconectado, sin cobertura? 

Lo que realmente sintió Adán, fue que había perdido algo que antes lo cubría y no era la ropa. Sintió que perdió la cobertura espiritual, sintió que perdió la conexión con Dios. Algo se había roto, algo había sido dañado.

Ahora, Adán y Eva vestían otro tipo de vestiduras que les hicieron esconderse de la Voz de Dios y temer:

- La culpabilidad: Muchos están escondiéndose de la voz de Dios porque se ven desnudos ante Él debido a la culpabilidad sea por tener una autoestima baja, por ser muy perfeccionistas, por la falta de confianza en Él. O sencillamente porque estás desobedeciendo su Voz. Sabes lo que Dios te está pidiendo, sabes lo que Dios espera de ti y tu desobediencia ha puesto sobre ti un vestido de culpabilidad.

Este sentimiento en general va acompañado de emociones como la tristeza, la angustia, la frustración, la impotencia, el remordimiento. 

- La vergüenza: Comenzaron a ver que eran defectuosos, carentes, incompletos e indignos. Comenzaron a sentir cobardía, miedo. De ahí el silencio, el ocultamiento ya que la vergüenza odia la expresión, la exposición, la confesión y el coraje de la verdad. 

- La persona que siente vergüenza no sólo se esconde de Dios, sino que trata de esconderse de los demás por miedo a que descubran esa imagen que él mismo se ha creado de sí mismo. 

- Pero además la vergüenza te lleva a esconderte de ti mismo y es ahí donde vienen los desequilibrios, los extremos. 

Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí.

¡¡NO PODEMOS JUGAR AL ESCONDITE CON DIOS!! 

III. DIOS ENCUENTRA EL HOMBRE

Aunque nuestra tendencia natural sea escondernos de Dios, huir de su Voz, de su Presencia. Abandonar el lugar donde solemos encontrarnos con Dios, ¿Acaso Dios no nos encontrará?

Salmo 139:1-12 (NTV) Oh SEÑOR, has examinado mi corazón y sabes todo acerca de mí. 2 Sabes cuándo me siento y cuándo me levanto; conoces mis pensamientos aun cuando me encuentro lejos.3 Me ves cuando viajo y cuando descanso en casa. Sabes todo lo que hago. 4 Sabes lo que voy a decir incluso antes de que lo diga, SEÑOR. 5 Vas delante y detrás de mí. Pones tu mano de bendición sobre mi cabeza. 6 Semejante conocimiento es demasiado maravilloso para mí, ¡es tan elevado que no puedo entenderlo! 7 ¡Jamás podría escaparme de tu Espíritu! ¡Jamás podría huir de tu presencia! 8 Si subo al cielo, allí estás tú; si desciendo a la tumba, allí estás tú. 9 Si cabalgo sobre las alas de la mañana, si habito junto a los océanos más lejanos, 10 aun allí me guiará tu mano y me sostendrá tu fuerza. 11 Podría pedirle a la oscuridad que me ocultara, y a la luz que me rodea, que se convierta en noche; 12 pero ni siquiera en la oscuridad puedo esconderme de ti. Para ti, la noche es tan brillante como el día. La oscuridad y la luz son lo mismo para ti. 

Fíjese en las preguntas de Dios a Adán: 

- V.9) ¿Dónde estás tú?

- V.11) ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses? 

Dios ya sabía las respuestas, Dios sabía dónde estaba Adán, sabía que lo había llevado a esa situación de culpabilidad, de vergüenza, de temor que le hacía huir de Dios y su voz.

¡¡NO PODEMOS JUGAR AL ESCONDITE CON DIOS!! 

Dios sabe dónde encontrarnos y siempre lo hace. Pero nos va a hacer preguntas para que nos encontremos a nosotros mismos, para que reflexionemos dónde estamos, qué nos hizo estar ahí y qué debemos hacer para solucionarlo.

No importa lo lejos que huyas de Dios, Él acabará encontrándote porque Él es, el Dios que busca al hombre, y lo encuentra, la pregunta es ¿Cómo te va a encontrar Dios? ¿En qué estado te hallará?

No puedes tratar de huir permanentemente porque un día, se acabará el tiempo, se acabarán los lugares donde esconderte. Se acabarán las excusas, los razonamientos y tendrás que presentarte delante de Él, pero en esta ocasión, para rendirle cuentas.

Ten por cierto que Dios te hallará, de hecho, Él ya sabe dónde estás y en qué situación te encuentras. Sabe qué te hace huir. ¿Cómo quieres que te encuentre Dios? ¿En qué estado deseas ser hallado por Él?

Lucas 12:43 Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. 

CONCLUSIÓN

Génesis 3:9 Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí. 

Deja de huir, deja de esconderte de su voz, dejate encontrar por Él, aun cuando quizás es tu desobediencia, tu desnudez, tu vergüenza o culpabilidad lo que te hizo esconderte.

Salmo 30:5 Pues su ira dura sólo un instante, ¡pero su favor perdura toda una vida! El llanto podrá durar toda la noche, pero con la mañana llega la alegría

Con amor y misericordia Dios buscó a Sus criaturas que habían caído, con la pregunta: «¿Dónde estás tú?». Esta pregunta comprueba dos cosas: que el hombre estaba perdido y que Dios había venido a buscarlo. Era prueba del pecado del hombre y de la gracia de Dios.
William McDonald

Oseas 11:1-4 «Desde que Israel era niño, yo lo amé; de Egipto llamé a mi hijo. 2 Pero cuanto más lo llamaba, más se alejaba de mí. Ofrecía sacrificios a sus falsos dioses y quemaba incienso a las imágenes. 3 Yo fui quien enseñó a caminar a Efraín; yo fui quien lo tomó de la mano. Pero él no quiso reconocer que era yo quien lo sanaba. 4 Lo atraje con cuerdas de ternura, lo atraje con lazos de amor. Le quité de la cerviz el yugo, y con ternura me acerqué para alimentarlo

Dios te está llamando, ¿puedes oír su sonido, su voz? ¿Oyes sus pasos? Se está acercando a ti en esta mañana. La pregunta es: ¿Qué le vas a responder?