JAIME MURREL
Es un músico, que sintió un llamado de Dios, cuando su vida no tenía sentido, cuando se dio cuenta que la popularidad, el dinero y las drogas no llenan ese espacio que se siente vacío en lo profundo del alma. Al ver que su matrimonio se destruía, llegó a los pies de Cristo, y a dejado todo lo que el mundo le puede dar, para dar a Dios, todo lo que El le dio primero, su vida, sus dones, su talento y su familia.
Jaime Murrel, se ha dedicado por completo a Dios, y el nos dice "que es un hombre normal" que a veces enfrenta depresión, o enojo, pero que Dios es su fortaleza.
La alabanza es importante para Jaime, porque en ella Dios habita, y en la presencia de Dios hay refrigerio para nosotros.
La alabanza no solo es canto, no solo es un grito de júbilo, la alabanza no es solo para el templo sino que debe estar presente todo el tiempo, porque todos nosotros somos el templo de Dios. La alabanza debe estar incluso cuando hay tentación. Debemos aprender a vivir con una alabanza constante. Y en todo tiempo. Hay ocasiones en que nuestra boca, no puede decir nada a Dios, estamos tan dolidos que no alcanzamos a decir nada... Pues eso hay que llevarle a Dios, nuestro gemido de dolor.
En cuanto a la forma de alabar en las diferentes congregaciones, Jaime Murrel nos dice que no se debe decir a las personas como alabar, porque la alabanza es espontánea. Cada persona alaba a Dios de forma distinta lo importante es que sea de corazón y debemos aprender a respetarnos unos a otros.
La palabra nos da pautas para alabar a Dios, el alzar las manos o aplaudir, está escrito en los salmos. Pero debemos sentirnos libres de alabar, hay que tomar en cuenta también la personalidad de cada uno, hay personas que son extrovertidas y expresan más fácilmente pero hay otras que no.
TOMADO DE: DESAFIO ECUADOR MARZO DE 1999
